La llave y la revolución tecnológica

El avance de la tecnología está haciendo que muchos se cuestionen si el tiempo de las llaves de metal ha caducado para dar paso a nuevos dispositivos electrónicos que cumplen esta función.

 

Pues bien, por mucho que algunos sectores se empeñen en ello las llaves de metal siguen encumbrando la cima del sector cerrajero.

llaves metal

Concretamente, si nos centramos en el panorama de las llaves de automóviles, vemos como la tendencia es crear sistemas de arranque sin llave y utilizar llaves electrónicas o inteligentes.

El avance tecnológico sin duda es muy positivo, pero los datos demuestran que el uso de estas tecnologías tiene todavía un largo camino por delante para mejorar los sistemas de seguridad. Y es que últimamente los robos de coches se centran precisamente en aquellos modelos que incorporan el sistema de arranque sin llave, ya que los ladrones  son capaces de copiar su código de encendido sin llave mediante un dispositivo comprado en internet. Esto hace que por ejemplo en ciudades como Londres, las compañías aseguradoras sean cada vez más reacias a cubrir los robos en este colectivo de automóviles.

En este campo la tecnología tiene un reto que probablemente acabe superando, como lo hizo en el caso de los mandos para coches; dispositivos que en sus inicios también dieron muchos problemas por falta de seguridad y que ahora están gratamente solventados.

 

LAS LLAVES ELECTRÓNCAS

Como comentábamos las llaves electrónicas están siendo noticia en los últimos años. Muchos fabricantes de automóviles como BMW están lanzando auténticas joyas conocidas como smartkeys con sofisticados sistemas de información y almacenaje de nuestro coche.

Pero no solo el sector motor, también el hotelero y el del hogar empiezan tímidamente a sumarse a la llave electrónica, las tarjetas de llaves magnéticas, los sistemas de acceso de huella dactilar o incluso los sitemas keyless, es decir aquellos sistemas que se abren directamente con nuestros smartphones o incluso con nuestro relojes.

La cuestión es que la seguridad de las llaves pretende ser trasladada al ámbito de la robótica y la domótica para revolucionar los sistemas de acceso y de control. En este sentido, sí que ha ventajas, por ejemplo, olvidarnos de perder las llaves, dar acceso virtualmente a las personas que queramos, cuándo y cómo queramos, o codificar nuestros propios sistemas de acceso. Hasta tal punto de llegar a fabricarnos nuestras propias llaves electrónicas.

Toda esta evolución, por el contrario, también  se convierte en el blanco de los ladrones, que cada vez están más especializados en seguridad electrónica, ya que el acceso a la tecnología se ha popularizado para todos y en todos los aspectos, tanto positivos como negativos.

Aún así, cabe reflexionar que la era tecnológica, que tanto ha cambiado nuestra forma de vida y que ha dejado obsoletos la mayoría de objetos que utilizamos a diario, no ha afectado demasiado a la llave, una herramienta que se ha mantenido prácticamente intacta desde sus orígenes. ¿Será porque la sociedad sigue relacionando a la llave de metal con la seguridad y la tranquilidad?